De Tunantes y Estudiantes

Por Arturo Canseco "Némesis"

París, Bolonia, Oxford y Salamanca. Primeros centros universitarios del mundo. Fundados bajo el título de Studium Generale, estas sedes comenzaron su desarrollo en distintas fechas del siglo XII. De la mano de estos centros de estudios superiores vinieron, por supuesto, los estudiantes: jóvenes enfocados en acrecentar sus conocimientos en jurisprudencia, medicina, teología, y demás enfoques que florecieron en la época.

En España, los primeros Studium Generale se establecieron en las ciudades de Salamanca, Valladolid y Lérida, lugares a los que concurrían estudiantes de toda la península para pertenecer a sus aulas. Sin embargo, no todos contaban con el capital suficiente para financiar sus estudios y la vida en una ciudad apartada a su región de origen; razón por la cual nacen indirectamente de la universidad, los Sopistas.

Los Sopistas fueron estudiantes pobres que con su música, simpatía y picardías recorrían figones, conventos, calles y plazas a cambio de un plato de sopa (cosa que les otorgó el nombre) y de unas monedas que les ayudaban a costear sus estudios. Cuando anochecía y una vez sonada la campana de queda o recogida, salían a rondar los balcones para enamorar a las señoritas que pretendían.

Herederos de la tradición goliarda y juglar de la Europa medieval, la primera referencia escrita a los sopistas data de 1300 y apareció en el Liber constitutionem de la Universidad de Lérida, donde se prohibía las rondas nocturnas de los escolares y se condenaba a los rondadores a la pérdida de los instrumentos, pues rompían el silencio y descanso de la ciudad.

En 1348, Alfonso X "El Sabio", se refiere a los Sopistas en su obra Las Partidas, diciendo: "Esos escholares que troban y tañen instrumentos para haber mantenencia". Muchas obras y crónicas de los siglos XIII y XIV retratan diversas actividades de estos antecesores de los Tunos contemporáneos.

Fue en el siglo XVI cuando se comienza a forjar la Tuna como la conocemos ahora. Para 1538, se crean viviendas de acogida a estudiantes que no podían costear alojamientos; estas dividían a los alumnos según su rama de estudio y eran dirigidas por los estudiantes más antiguos, que debían apoyar en sus estudios a los estudiantes novatos. Estas casas eran, por sus características, habitadas mayoritariamente por Sopistas, y los estudiantes novatos que querían pertenecer a estos grupos se volvían aprendices de los estudiantes veteranos que les instruían en su menester.

Así, los novatos que querían formar parte de las camadas de Sopistas, se convertían en escuderos de éstos a cambio de que les instruyeran en su arte, el cual les permitía llevar una vida similar a la de los estudiantes ricos. Los nuevos que esto decidían, debido a su inexperiencia, eran el centro de la broma en las andanzas de sus maestros, pero una vez terminado el pupilaje, el nuevo era admitido como uno más; lo cual sería retratado en la obra Historia de la vida del Buscón de Francisco de Quevedo.

Como muy bien expresa D. Emilio de la Cruz y Aguilar en sus Chrónicas de la Tuna: "A pesar del paso y cambio de los tiempos, los tunos siguen siendo viva credencial de la juventud de siempre, los mismos antiguos juglares y trovadores escolares que siguen en el mester, los entrañables y nocherniegos universitarios que, desde hace muchos siglos, sucediéndose a sí mismos, recorren rondando el mundo, cultivan los instrumentos populares y practican un género de música entroncada directamente con las albadas medievales o los cantos escolares pobres, testificando así este fenómeno cultural único".

La Tuna contemporánea es heredera y defensora de una de las tradiciones universitarias más antiguas, la cual rescata varias de las características de los Sopistas mencionadas anteriormente. La Tuna es, hoy y siempre, un grupo de estudiantes universitarios que con su música, alegría, viajes y conocimientos, representa a la Universidad en cualquier lugar donde se presente.

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Te dejamos sitios de interés:

Museo Internacional del Estudiante

Costumbres y Tradiciones